Datos técnicos

Concierto celebrado en el Polideportivo Municipal de Almendralejo (Badajoz, España), el sábado 16 de agosto de 2008, ante más de 3000 espectadores. Dos horas y cuarto de concierto, aproximadamente.

Andrés Calamaro en guitarra y voz, acompañado por Julián Kanevsky en guitarra, Diego García en guitarra, Geny Galo Avello en guitarra, Tito Dávila en teclados, Candy "Caramelo" Avello en bajo y José "Niño" Bruno en batería.

El desván del duende actuaron como grupo telonero.

 

 

Repertorio

El salmón
Los chicos
Tuyo siempre
Mi gin tonic
A los ojos
Carnaval de Brasil
Todavía una canción de amor
Chicas
Clonazepán y circo
Ok perdón
La espuma de las orillas
5 minutos más
Elvis está vivo (dúo con Candy Caramelo)
Lo que no existe más
El día de la mujer mundial
Los aviones
Jugar con fuego
Los mareados
Estadio Azteca
Te quiero igual
Loco / Corte de huracán
Todo lo demás
Crucifícame
Horarios esclavos
Crímenes perfectos
Me arde
Flaca
Alta suciedad

Soy tuyo
Canal 69
Paloma

 

 

Crónicas

Always On My Mind
(¡¡tal vez se requiera escuchar, radiar, esta canción a la vez que se lee ésta crónica!!)

A veces el aire respira, a veces el aire canta.

Dicen que a las noches no es posible exigirles nada, que ellas por sí solas marcan su propio devenir y conforme avanzan las horas se encargan de encuadrarnos en una escena u otra. Ayer sin duda quiso ser generosa con el público que se congregó en Almendralejo para ver a Andrés Calamaro, y con el propio artista, no se puede negar la evidencia.

La noche quiso comenzar siendo flamenca, rumbera; y al compás de El desván del duende disfrutó junto al resto de los presentes los minutos previos a la salida de Calamaro. En torno a las diez y media un simple apagón de luz acontecía la salida del artista, con la canción que casi se podría considerar homónima, El salmón, provocando el júbilo y disfrute del presente. No había pausa en los primeros compases, se iba deshojando lentamente el set list y surgía ante todos los que allí se daban cita un artista imponente, conocedor de los fundamentos de la música de la que hace gala, sabedor de que un show de ROCK debe conseguir llegar a cada terminación nerviosa del respetable, ¡todos deben salir de allí pidiendo el rabo y las dos orejas!

Tras el agradecido movimiento de caderas en La espuma de las orillas y 5 minutos más (minibar), llegó el momento de recordar al joven de Memphis que se molestó en poner su voz a disposición de medio universo: Elvis Aaron Presley. Andrés no escatimó en memorias para el que un 16 de agosto de 1977 desapareció, con destino (tal vez) desconocido. Fue entonces cuando pasó a interpretarse Elvis está vivo, eso sí, desde otro punto de vista, a modo rockabilly y con la inestimable participación en la segunda parte de la canción de Candy Caramelo, principal responsable de la reinterpretación de esta obra calamariana. Tras ello, Andrés, con la chupa bien abrochada para protegerse de la fría brisa que soplaba en la noche de Almendralejo, recordó que en un par de días también sería el aniversario de la triste desaparición de Guille Martín, acompañado en este recuerdo por el eclipse de luna que se estaba produciendo, ¡se podrá ocultar la luna pero la luz que Guille dejó no se apaga ni bien entrada la noche!

Aún con la luna bien ausente, la felicidad de Andrés conforme continuaba interpretando el resto del repertorio era patente, bien semioculta en sus características gafas de toda la vida, bien sin ellas; la enorme sintonía con todo lo que le rodeaba no era una mera intuición sino que era un hecho presente y, prácticamente, palpable. Es muy probable que desde que AC y su banda decidieron que Loco y Corte de huracán iban a aparecer como buenas hermanas siamesas en cada actuación nunca se interpretó de manera tan definida, tan clara, tan perfecta.

Es posible que, a estas alturas, la noche hubiera comprendido que ya no tendría sentido impedir disfrutar del espectáculo a nadie, permitiendo a la luna arrimar el hombro también para conceder un final de concierto apoteósico, sublime; ¡mickjaggero! podríamos incluso calificarlo. Me arde, Flaca, Alta suciedad, Soy tuyo, Canal 69… y Paloma, esa canción que, tal y como Andrés gesticulaba mientras comenzaba el riff inicial, se va elevando poco a poco como un pájaro hasta llegar a lo más alto y se mantiene allí hasta el final, llevando consigo a toda la cohorte, a miles de gargantas que un día decidieron seguir a un porteño de pelos rizados y que cada cierto tiempo se reúnen cual familia de la vieja Sicilia para conmemorar que siguen todos en el mismo barco y con el mismo sentimiento. Creo que arribamos a buen puerto…

Por Pablo Burraco
para Camisetas para todos

 

 

Comentarios AC

gracias al entrañable & respetable que le puso calor, y alegria, a una noche de eclipse y, ya que estamos, bastante fresquete !

Andrés Calamaro

 

 

Miscelánea

Entrada (gracias a Pedro Pablo Mateos)

 

 

Fotos

Fotos de Rosa Gutiérrez , Carlos Muvilla, María Sanchoyarto, José Antonio Cuéllar, Sandra González, Sara Velasco y Sara Velasco