Datos técnicos

Concierto celebrado en el Orfeo Superdomo de Córdoba (Argentina), el jueves 10 de diciembre de 2009, ante más de 10.000 espectadores. 2 horas de concierto, aproximadamente.

Andrés Calamaro en guitarra, percusión y voz, acompañado por Julián Kanevsky en guitarra, Diego García en guitarra, Geny Galo Avello en guitarra, Tito Dávila en teclados, Candy "Caramelo" Avello en bajo, José "Niño" Bruno en batería y Daniel Suárez y Carlos Sbarbati en coros.

Invitado: Adrián Dárgelos.

 

 

Repertorio

Jumping Jack Flash
El salmón
Mi enfermedad
Carnaval de Brasil
Salud (dinero & amor)
La mirada del adiós
Mil horas
Todavía una canción de amor
Media verónica
Socio de la soledad
Por mirarte
Los aviones (con Adrián Dárgelos)
El día de la mujer mundial
Los mareados
Naranjo en flor
Cada una de tus cosas
Seminare
Estadio Azteca
Crímenes perfectos
El perro
Jugando al límite
Los chicos
Tuyo siempre
Me arde
Alta suciedad
Volver
Flaca (con Adrián Dárgelos)
Canal 69
Paloma

 

 

Crónicas

Calamaro afianzó su vínculo con los cordobeses por Germán Arrascaeta, La Voz

 

 

Comentarios AC

El soundcheck prometia ... y el Orfeo-Domo estaba caliente y alegre; segun lo previsto no pude con mi lealtad al escenario y desde el primer tema (jumpin´jack flash) renuncie a mi intento de administrar un poco la energia, arrancamos al palenque y las gentes que agotaron las entadas hace una semana se merecian un arranque entregado y poderoso, jack y el salmon fueron apoteosis, no tenia todas las notas conmigo pero tenia "todas" conmigo y con nosotros, Adrian dibujo en el escenario : Carismatico y elegante, sumo su perfil de front-man poseido , el tango-show fue un exito & finalmente termine hablando y riendome mientras mis garganta acusaba la carretera de ayer que no es mi forma ortodoxa de recuperarme del recital anterior ; tampoco me controle en el stage quizas contagiado con la actitud total del compañero Adrian (the band & el excelentisimo respetable) ; el tango show gusto mucho, y El Perro llego despues de un coro de miles de gargantas complices; las banda estaba inspiraba y absoluta, fue un autentico escandalo ; es dificil tomar distancia con un recital tan cercano, recien arrancado del arbol de los recitales donde la sociedad con publico fue superior ; senti un poco el rigor de no administrar cartuchos de feeling & llegamos como pudimos al final brutal, elegantemente caotico y con ganas de volver con una version "stone" de "quien se ha tomado todo el vino/fiesta cervezal", antes de un Canal 69 todo lo contenido que el bendito delirio permitio, para clausurar con el inquebrantable "paloma" que cante (y toque) con un interlink desinteresado inspirado en el pañuelo de"Hard rain", dejandome llevar por la epica en la que resulto esta cancion que desde que la estrenamos (hace una decada apenas) resulta en un rito de feel y hormonas, como si fuera un himno a la melancolia prendido fuego ; hay canciones que provocan un inmediato marco de catarsis colectiva que desencadena en una tormenta de aplausos que acompaña el encuentro de los musicantes en el escenario y sin instrumentos, para abrazarnos y compartir aquel briilo en la mirada extraviada de nosotros ; vuelvo a recordar lo que fueron los ultimos minutos ... mientras me despedia recibiendo en silencio el divino barullo atomico de Cordoba ;claro que tocar en Cordoba siempre tiene un condimento rockero local ... lamento si no controle mis disparates verbales, pero tampoco ahorramos en espamodica actitid de manual , para simplificar me quedo corto porque Orfeo fue de aquellos recitales donde puede pasar cualquier cosa y todo ocurre al cuadradro, creo que AD contagia un dominio del escenario y nos inspira para usar las tablas como herramienta , como un instrumento absolut ...

No me hagan caso !!

Creo que fue un recital importante, pero siento que todas esas imagenes tridimencionales, todo lo que tocamos y cantamos (que fue mucho en polifonia y en taquicardia) se quedo ... alla ... en un Arena que ahora esta vacio, con las luces apagadas , solitario y final.

Andrés Calamaro

 

 

Fotos

Fotos de José Gabriel Hernández, José Bruno y Andrés Calamaro