Datos técnicos

Concierto celebrado en el Velódromo de Anoeta de San Sebastián (España), el sábado 12 de noviembre de 2005, ante unos 8000 espectadores. Unas dos horas de concierto aproximadamente, que empezó a las 22:00 horas

Andrés Calamaro en teclados y voz, acompañado por Juan Carlos Subirá en teclados, Óscar Rigui y Víctor Valenzuela en guitarras, Pepe Céspedes en bajo, Carlos Martín en batería, Sebastián Pangusi en percusión, Daniel Suárez y Carlos Sbarbati en coros y Martín Pomares en guitarra adicional.

Invitado: Ariel Rot.

 

 

Repertorio

El cantante
El salmón
Te quiero igual
Tuyo siempre
Las oportunidades
Clonazepán y circo
Los aviones
Crímenes perfectos
Loco
Vigilante medio argentino
Estadio Azteca
La libertad (con Ariel Rot)
Me estás atrapando otra vez (con Ariel Rot)
Para no olvidar (con Ariel Rot)
Desconfío (con Ariel Rot)
Nos volveremos a ver
Media verónica
No se puede vivir del amor
Ok perdón
Alta suciedad
Flaca
Paloma
Mi enfermedad (con Ariel Rot)
Sin documentos (con Ariel Rot)

 

 

Crónicas

La música española está de enhorabuena, como lo estuvo la argentina hace sólo unos meses. El día 12 de noviembre Donostia-San Sebastián se vistió de gala para recibir, seis años después de dar sus últimos conciertos en suelo español, a Andrés Calamaro. Se esperaba mucho, y Andrés no defraudó.

Mientras los más impacientes aguardaban en la cola bajo una importante lluvia que no cesó en todo el día, Calamaro y su banda al completo probaban sonido ya desde las 18:30. Ya entonces se le veía una gran concentración en el trabajo y no dudaba nunca en mostrar la felicidad que reina en su vida actualmente con continuas sonrisas y bromas. Entre una de las canciones tocadas en la prueba dijo a su banda: "Chicos, hoy hacemos rock del bueno", mientras se frotaba las manos en un intento de combatir el frío que se hacía ya notar por el interior del todavía vacío Velódromo de Anoeta, que poco después estaría lleno hasta la bandera.

Algo después de las 20:00 se retiraron todos del escenario enfilando el camino hacia camerinos y se abrieron las puertas que dejaron entrar a la multitud que ya se amontonaba fuera, dos horas antes del evento. Fue entonces cuando se vieron las primeras carreras con el único objetivo de ver el regreso a los escenarios españoles de Calamaro lo más cerca posible, a poder ser, desde la primera fila.

La espera acabó poco después de las 22:00, cuando entre una multitud entregada, Andrés Calamaro subió al escenario, acompañado de la Bersuit Vergarabat (o Bersuit Calamarobat, como llamó a su banda entre bromas el propio Andrés durante el concierto). Con los primeros compases del recital llegaron temas ya tocados en las apariciones de abril en el Luna Park, y que forman parte del último disco, El Regreso. El cantante, El salmón, Te quiero igual, Tuyo siempre… un sonido impecable después de unos primeros retoques, un público enloquecido que aplaudía con estruendo y animaba cada una de las pocas frases que Andrés regalaba entre canción y canción. Siguieron Clonazepán y circo, Los aviones y Crímenes perfectos. Hay más de un testigo, entre los que me incluyo, que pueden asegurar que mucha gente llegado a este punto del concierto ya había soltado alguna que otra lágrima, es mucho el cariño y la admiración que se tiene por Andrés, y lo vivido en Donosti sólo fue un anticipo de lo que se vivirá en Barcelona y, sobre todo, Madrid, donde las entradas vendidas alcanzan límites inimaginables en un principio.

Lo mejor de la noche estaba aún por llegar, tras Loco y Vigilante medio argentino, que hicieron moverse al público como hasta entonces no habían hecho, y tras lo que ya se ha convertido en todo un himno, Estadio Azteca, con versos del Martín Fierro aclamados por el público, llegó el invitado de la noche. A pesar de que reconocieron entre risas desde el escenario que había habido un error y Ariel Rot no tenía previsto haber subido en ese momento, sino algo más tarde, se quedó allí sobre el escenario acompañando a la ya extensa banda en La libertad, y a pesar de no haber ensayado ese tema, Ariel añadió un punteo al evento digno de elogio.

Con Me estás atrapando otra vez se cayó el Velódromo. Nueve años después Calamaro y Rot nos recordaban los tiempos dorados de Los Rodríguez con esta canción que nos trajo a todos a la mente al desaparecido y nunca olvidado, Julián Infante. Fueron momentos de alta emoción. Interpretaron una versión impecable en lo que a sentimiento se refiere y continuaron con Ariel en el escenario con temas como Para no olvidar y Desconfío (gran homenaje a Pappo, que fue recordado durante la velada). Un auténtico privilegio fue ver a Calamaro y Rot, Rot y Calamaro, juntos de nuevo en un escenario, cada uno aportando lo mejor de sí mismo.

Tras ello, Calamaro siguió con su repertorio, ya sin Ariel en el escenario para conmover a los asistentes con Nos volveremos a ver y Media verónica y hacer vibrar la pista con una explosiva versión de No se puede vivir del amor. Ok perdón nos hacía pensar que ya se acercaba el final, teniendo en mente la estructura de El regreso, pero Alta suciedad en un apoteósico final hizo olvidar todo de la mente y hacernos ver que aquellos musicazos todavía tenían mucho más para ofrecer.

Tras continuos agradecimientos, sonrisas, buen humor, llegó el momento de Flaca y, sobre todo, Paloma. Lo de Paloma fue impresionante. Es difícil que una canción haga emocionarse de tal forma a las ocho mil personas congregadas allí (quizás sólo Me estás atrapando otra vez había llegado a esas cotas durante el resto del concierto). Un público entregado, llegado desde todos los rincones de la geografía española, acompañó en voz a un Andrés pletórico, que bordó la interpretación, al que se le veía plenamente contento con lo que allí estaba viendo. La propia cara de felicidad de Andrés al ver todo aquello nos alegraba a nosotros mismos. Calamaro volvía, y se acercaba al final de la primera parada de la gira española con un tema que nunca olvidarán los allí congregados, pues Paloma es una de esas canciones que siempre perduran en la memoria, sobre todo, con la interpretación, saber estar y sentimiento con que nos la regaló Andrés.

Después de despedirse y agradecer a todos los asistentes que estuvieran allí, seis años después, volvieron a subir al escenario, esta vez con Ariel, de nuevo. De esa forma continuó la fiesta con las celebradísimas Mi enfermedad y Sin documentos, ya convertidos en himnos más de diez años después. En la segunda, a destacar el tremendo solo de Ariel y el cambio de letra de Andrés: "déjame que te cierre esta noche los ojos y mañana vendré con el desayuno a la cama". Fue el colofón final de una noche memorable, que seguramente ninguno, incluido el propio Andrés, podrá nunca olvidar. Dos horas de buena música y sentimientos a flote.

Tras el concierto, por el backstage sólo se veían sonrisas y caras de felicidad. Todo había salido perfecto y se notaba en el ambiente. Fueron muchos los que no quisieron dejar la oportunidad de ver el concierto y felicitar a Andrés tras él, entre ellos asistentes de lujo como Enrique Bunbury, Fito Cabrales, Mikel Erentxun o el gran Guille Martín.

Lo peor: que se acabó. Lo mejor: que quedan dos estaciones más. Barcelona y Madrid aguardan con impaciencia un nuevo regreso del astro argentino. Allí estaremos de nuevo, desde Camisetas para todos, para contaros todo. Por ello mismo, damos las gracias por el trato recibido a Olga Castreno y al propio Andrés por dejarnos contaros todo de primera mano.

Jesús en Barcelona y, de nuevo los dos, tanto Jesús como yo juntos, en Madrid, estaremos ahí para transmitiros impresiones, acercar los acontecimientos a los que no puedan estar y hacérselos recordar a aquéllos que los vivieron con la misma intensidad que nosotros. Gracias por leernos.

Por Diego Masa (Camisetas para todos)

 

Otras crónicas:

Andrés Calamaro deleita en Anoeta con un concierto sobrio y talentoso por Patxo Palacios, Diario Siglo XXI

 

 

Miscelánea

Pase VIP

Cartel de la gira

 

 

Fotos

Fotos de distintos medios, Daphne, Flipaser, Ibac15 y amigos del foro de calaforever.