|

Datos técnicos
Concierto celebrado en el Luna Park de Buenos
Aires (Argentina), el domingo 13 de diciembre de 2009, ante
más de 8.000 espectadores. 2 horas de concierto, aproximadamente.
Andrés Calamaro en guitarra, percusión y voz, acompañado
por Julián Kanevsky en guitarra, Diego García en guitarra,
Geny Galo Avello en guitarra, Tito Dávila en teclados, Candy
"Caramelo" Avello en bajo, José "Niño"
Bruno en batería y Daniel Suárez y Carlos Sbarbati
en coros.
Invitado: Pedro Aznar, Adrián Dárgelos, David Lebón,
Vicentico y Bebe Contepomi.
Repertorio
En el último trago + Jumping Jack Flash
El salmón
Mi enfermedad
Carnaval de Brasil
Salud (dinero & amor)
La mirada del adiós
Mil horas
Todavía una canción de amor
Media verónica (con Pedro Aznar)
Socio de la soledad
Por mirarte
Los aviones (con Adrián Dárgelos)
El día de la mujer mundial
Así
Los mareados
Naranjo en flor (con Pedro Aznar)
Cada una de tus cosas
Seminare (con David Lebón)
Estadio Azteca
Crímenes perfectos
El perro
Jugando al límite
Fiesta cervezal
Los chicos
Tuyo siempre (con Vicentico)
Me arde (con Bebe Contepomi)
Alta suciedad (con David Lebón)
Palabras más, palabras menos
Volver
Flaca (con Adrián Dárgelos y Vicentico)
Canal 69 (con David Lebón)
Paloma (con David Lebón)
Crónicas
Magia y fiesta salmonera en el Luna Park.
Apenas unos instantes luego de la hora pactada para el encuentro,
nuestro anfitrión hizo su entrada al escenario del Luna.
La multitud que lo aguardábamos enmudeció un par de
segundos para luego brindarle la bienvenida que se merece y dejar
en claro para algún desprevenido que "El Cantante se
ha calzado nuevamente su guitarra".
Sin perder tiempo con presentaciones formales pues nos conocemos
de toda la vida, solamente bastó un gesto con su mano derecha
hacia la multitud, mientras que cada uno de sus "amigos"
se acomodaba en su posición para dar comienzo con la magia...
El comienzo fue tranquilo y casi íntimo, con una versión
reducida y casi a oscuras de En el último
trago que sirvió de introducción para el verdadero
comienzo. Jumping Jack Flash, El
salmón y Mi enfermedad
sirvieron para que la banda muestre, sobre el escenario, sus credenciales
de presentación. Con los primeros acordes quedó demostrado
que cada uno de los integrantes de la banda "juegan" casi
de memoria y se conocen a la perfección.
Luego de ese arranque demoledor, se esfumaron los nervios del comienzo
y cada uno de los presentes nos predispusimos a disfrutar de la
fiesta. Utilizando a Carnaval de Brasil
como separador con el comienzo, se sucedieron una selección
de temas con guiños a dos épocas diferentes y grupales
anteriores de El Cantante: Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez.
Entre dichos temas, no podemos dejar de mencionar la excelente versión
de Salud, dinero y amor con la música
de un clásico del Rock como lo es Walk
of life de Dire Straits. Esta etapa del recital terminó
con algo muy especial que viene sucediendo en los últimos
recitales de Andrés con Todavía
una canción de amor. Una canción con letra
de Sabina y música de Andrés, que data de 1995, que
contó con poca difusión mediática y hoy es
una de las más coreadas y festejadas.
De esta manera llegamos al turno del primer invitado de la noche:
Pedro Aznar. Luego de su respectiva presentación, interpretaron
juntos una sentida versión de Media
Verónica. El Salmón continuó con dos
temas que se agregaron al repertorio en las giras de este año
2009, como lo son Socio de la soledad
y Por mirarte. Este último tema,
le permitió a Andrés bromear un poco con el tema de
su edad, ya que como explicó fue grabada en 1988. Comentario
especialmente dirigido para la camada de jóvenes espectadores
presentes.
Los aviones dio lugar a un nuevo invitado:
Adrián Dárgelos del grupo Babasónicos. A quien
Calamaro presentó como su nuevo amigo con quien se están
conociendo arriba del escenario y con quien hace bastante tiempo
quería cantar. El día de la
mujer mundial intercalada con algunas partes de Escalera
al cielo de Led Zeppelin, puso fin a la primera parte del
concierto, según textuales palabras de El Cantante.
El comienzo de la segunda parte fue con casi toda la banda fuera
del escenario. Solamente permanecieron Andrés, Tito Dávila
en los teclados junto a Daniel Suárez y Carlos Sbarbati,
quienes dejaron sus lugares de corista para acompañar desde
el centro del escenario. Primero vino un homenaje a Sandro con una
versión muy lograda y menos distorsionada de Así,
especialmente si se la compara con la que está incluida en
el quinto CD de El salmón. También
aprovechó para saludar a todos los hinchas del Club Atlético
Banfield (también es el lugar de residencia de Sandro en
la Argentina) que en ese mismo momento se estaban consagrando Campeón
del fútbol argentino. Este guiño hacia el público,
fue una nueva muestra del cambio de forma y calidad de vida de Andrés,
especialmente desde la etapa de El regreso
hasta estos días.
Al mencionado homenaje le siguieron dos tangos más: Los
mareados y Naranjo en flor,
este último con Pedro Aznar nuevamente en el escenario. Toda
esta parte arrabalera del concierto, se vivió con una atmosfera
acondicionada adecuadamente para el momento y también se
lo vio a Andrés tomando y convidando unos mates con el correspondiente
termo bajo el brazo.
Luego de Cada una de tus cosas llegó
uno de los momentos más conmovedores de la noche. La presentación
de David Lebón trajo una gran sorpresa y estruendo para todos
los que nos encontrábamos allí presentes. Juntos hicieron
una emocionante versión de Seminare
del grupo argentino Serú Giran, un clásico para llegar
a la sensibilidad y el recuerdo de los más grandecitos que
nos encontrábamos en el Luna. Fue la primera vez que estos
dos grandes del Rock Argentino tocaron en vivo en un escenario y
fue uno de los momentos más aplaudidos del recital. Y de
esa manera, sigue confirmando la idea que se fue desarrollando desde
la etapa posterior a Alta suciedad
hasta estos días: Andrés se transformó en un
auténtico Cantante (parafraseando a unos de sus discos).
Puede desenvolverse muy bien en cualquiera de los géneros
musicales conocidos y hasta inventar los suyos propios mezclando
algunos. Puede pasar de un Rock and Roll puro a uno de los Tangos
más clásicos sin escalas, pasando por un Blues en
el medio. No descubro nada si digo que es uno de los más
grandes compositores de la música toda, lo demuestra su obra
completa (o Incompleta como él mismo llamó a su Antología),
cantante y también intérprete (queda demostrado en
discos como El cantante, Tinta
roja y el CD número 6 de su Antología donde
hace versiones nuevas de otros autores).
Continuando con el recital, y luego de ese momento fantástico,
siguieron dos estupendas versiones de Estadio
Azteca y Crímenes perfectos.
Ambas fueron dos de los temas más cantados por el público
como voz principal, para dejar en claro que estos dos exitazos no
se oxidan con el paso del tiempo ni las veces cantadas. El final
de la canción incluida en el disco El
cantante contó con una versión reducida de
Gracias a la vida que sirvió
como homenaje de Violeta Parra y la recordada Mercedes "La
Negra" Sosa. Ambos temas mencionados permitieron el lucimiento
exclusivo de las guitarras de la banda, tanto las de Diego García
y Geny Galo Avello como así también la de Andrés,
cada vez que los acompañaba. La canción incluida en
Alta suciedad finalizó con el
clásico "Everything is gonna be
alright!" para el correspondiente guiño a Bob
Marley y con Calamaro gritando "Viva
la patria que liberó el General San Martín, que es
toda América", para luego levantar una bandera
Colombiana, que llegó al escenario en cuestión de
segundos desde el fondo del sector Campo, al grito de "cien
por ciento colombiano".
Luego de unos segundos de relajo, apenas algunos segundos de calma
que sirvieron para tomar envión para todo lo que estaba por
suceder, Andrés se puso a conversar con el público
sobre la canción que estaba por venir como así también
del nuevo disco que estaba preparando. De igual manera que hizo
la noche anterior en el Club Ciudad de Buenos Aires, empezó
diciendo que necesitaba un coro tamaño Luna Park para que,
por intermedio de la tecnología, lo pudiera agregar en el
próximo disco que está preparando (a lo que agregó
que él y su banda siempre están grabando, ensayando
y probando cosas nuevas). Un disco que según textuales palabras
no iba a ser en vivo y que lo estaban preparando en secreto. El
coro era la intro de El perro, tema
que a pesar de no haber sido editado nunca de manera oficial, forma
parte del repertorio de la gira de este año. "Porque
el Perro siempre tiene motivos para ladrar, es un Rock del Cuino,
es un Rock político como Cambalache en la Argentina, nunca
pierde vigencia. No aprendemos más" fueron las
palabras utilizadas para presentar el tema.
Luego de El perro se sucedieron Jugando
al límite y un fragmento importante de Fiesta
cervezal, que sirvió como homenaje al siempre recordado
Norberto "Pappo" Napolitano; para dar comienzo a la etapa
final del concierto. El comienzo del fin empezó con una versión
más que rockera y explosiva de Los
chicos que hizo encender al ya encendido Luna Park. Mientras
tanto en la pantalla central ubicada en el centro del escenario
(había tres más, una para el público ubicado
en el costado izquierdo, y dos más para el público
ubicado en el costado derecho del escenario) se entraron a suceder
fotos en blanco y negro de "los que se fueron primero".
Entre ellas se pudieron ver a: Carlos Gardel, Homero Expósito,
Osvaldo Pugliese, Luca Prodan, Julián Infante, Pappo, Guillermo
Martín, etc. El final del tema sirvió para la presentación
puntual y el aplauso a cada uno de los músicos que lo acompañaron
en la noche porteña.
Luego del primer tema del disco La lengua
popular, Calamaro presentó a su viejo amigo Vicentico,
"a quien le firmaría un cheque en blanco", para
que éste interpretara una nueva versión de ese tema
Salmonero que fue reinventado para El regreso,
mezcla de Rock con Cumbia, como lo es Tuyo
siempre. Luego de esta nueva versión, hizo subir a
su amigo Bebe Contempomi para cantar juntos Me
arde. Hubo momentos en que lo dejó al Bebe cantando
solo, afirmando que él era la voz que representaba a todo
el público. Después de la quinta canción del
repertorio, Calamaro recordó que previo a la etapa del autoexilio
(como él mismo lo definió), había brindado
una serie de tres recitales también en el Luna Park, con
la presencia de varios amigos entre los que se encontraba el Bebe.
Para la parte final hizo subir nuevamente al escenario a David
Lebón para que aporte su guitarra a una versión bien
rockera de Alta suciedad y después
se quedó solo para una fulminante versión de Palabras
más palabras menos a pura guitarras y la batería
de "El Niño" Bruno.
Para el cierre, y así volver a confirmar lo que expresaba
un par de párrafos antes, pasó de un rock puro a un
tango de los más clásicos. Casi a capela interpretó
Volver que sirvió de introducción
a una excelente versión de Flaca
junto a Vicentico y Dárgelos que cuenta con el hecho anecdótico
de que Adrián se equivocó una estrofa de su parte,
lo que generó algunas risas y un par de miradas cómplices
entre los tres. Al terminar el tema, y mientras el público
lo ovacionaba, Andrés junto a todos sus músicos e
invitados abandonaron el escenario del Luna por algunos instantes
para luego regresar junto a David Lebón y hacer los correspondientes
bises: Canal 69 y Paloma.
El tema de Los Rodríguez con las guitarras y la batería
a pleno y el clásico de Honestidad
brutal más emocionante que nunca con la compañía
de la guitarra de David.
La noche se cerró con una nueva y estruendosa ovación,
(ya perdí la cuenta a lo largo de toda la noche que número
era) con los corazones y el alma sonriendo por el momento único
que acabábamos de vivir. Todos los allí presentes
nunca nos vamos a olvidar de esa noche. Con canciones que luego
de haberlas escuchado y cantado miles de veces, nos siguen emocionando
y haciéndonos sentir sensaciones nuevas e irreproducibles
con palabras. Muchos podrán criticar a Calamaro por su obra
y/o forma de actuar pero lo que él genera tanto en sus discos,
re-compilaciones, duetos, covers, interpretaciones, antologías
y recitales es único. Alguien podrá decir que tal
artista canta mejor, o que aquel otro compone una letra mejor. Sencillamente
pienso que todo lo que él provoca con cada una de las cosas
que emprende, no tiene ningún punto de comparación.
Te puede gustar más, menos o directamente no gustarte pero
estoy seguro que no va a pasar desapercibido. Por suerte, en estos
últimos tiempos le fue llegando el reconocimiento popular
masivo junto con el de sus pares y la crítica especializada,
que se merecía desde hace bastante tiempo.
La actuación estuvo de maravilla, la puesta en escena acorde
a lo que se requería (a pesar de que Calamaro hizo una mención
al pasar de que estaba tocando con algo roto o que no andaba en
su plenitud, que nunca nos enteramos qué era) el repertorio
muy bueno, a pesar de que uno siempre quiere más y más.
El público, como de costumbre, acompañó como
un gran coro con cada una de las letras y en diferentes pasajes
como vos principal.
Calamaro junto al resto de su banda e invitados saluda, agradece
al público y trata, con un abrazo a él mismo, poder
abrazar a todos los que nos encontrábamos allí presentes.
Cada uno de los integrantes de la banda se van perdiendo por un
costado del escenario, para de esa manera dejarlo solo y así
recibir la última gran ovación de la noche, casi en
solitario. La última imagen que tengo es caminando de espaldas
al público, perdiéndose por el costado izquierdo de
la batería y con uno de su staff colocándole una toalla
blanca en sus hombros. Para el final, y mientras se iban prendiendo
las luces de todo el estadio, se pudo apreciar como el "Niño
Bruno" se apuraba para tomar instantáneas con su propia
cámara fotográfica, desde cada uno de los vértices
del escenario y hacia cada sector del público.
Para mí, el de esa noche, va a ser un recital único,
irrepetible y que difícilmente me olvide de todo lo que sentí
e hice ese día, pues fue la primera vez que lo pude apreciar
en vivo y en directo. Fue algo maravilloso, diferente a todo y que
se va a atesorar en mi alma por siempre. Algo que siempre deseé
y que con la ayuda de mi novia pude llegar a conseguir. Lo escucho
y sigo desde que era chico, desde que empecé a escuchar música.
De la misma manera hice que todo el resto de mi familia y/o conocidos
por los menos escuchara algunas de sus bastas creaciones.
Simplemente Muchas Gracias Andrés por toda la magia y por
hacerme sentir todas esas sensaciones únicas en una sola
noche. Ojalá que se repita muy pronto en algún lugar.
Gracias por crecer conmigo y por que siempre alguna de tus canciones
se escucha de fondo en cada uno de los momentos de mi vida.
Por Pablo Chirieleison
para Camisetas para todos
Otras crónicas:
Andrés
Calamaro, una costumbre argentina por Luis Viviant, El Comercio
Online
Miscelánea
Entrada
(gracias a Pablo Chirieleison)
Libreto
de los conciertos (hoja 1) (gracias a Pablo Chirieleison)
Libreto
de los conciertos (hoja 2) (gracias a Pablo Chirieleison)
Libreto
de los conciertos (hoja 3) (gracias a Pablo Chirieleison)
Libreto
de los conciertos (hoja 4) (gracias a Pablo Chirieleison)
Fotos
Fotos de José Bruno y ak-anthology.com
|