Datos técnicos

Concierto celebrado en el Complejo Deportivo Cantarranas dentro del festival Metro Rock de Madrid (España), el sábado 20 de septiembre de 2008, ante más de 15000 espectadores. Dos horas de concierto, aproximadamente.

Andrés Calamaro en guitarra, teclados y voz, acompañado por Julián Kanevsky en guitarra, Diego García en guitarra, Geny Galo Avello en guitarra, Tito Dávila en teclados, Candy "Caramelo" Avello en bajo y José "Niño" Bruno en batería.

Invitado: Jaime Urrutia.

 

 

Repertorio

El salmón
Los chicos
Tuyo siempre
Mi gin tonic
A los ojos
Carnaval de Brasil
Todavía una canción de amor
Chicas
5 minutos más
La espuma de las orillas
Elvis está vivo (dúo con Candy Caramelo)
Soy tuyo
El día de la mujer mundial
Los aviones
Jugar con fuego
Los mareados
Estadio Azteca
Te quiero igual (con Jaime Urrutia)
Cuatro rosas (con Jaime Urrutia)
Loco / Corte de huracán
Crímenes perfectos
Me arde
Alta suciedad
Flaca

Sin documentos
Canal 69
Paloma

 

 

Crónicas

De Madrid al infierno, un poco.

Cuando Andrés Calamaro toca en Madrid se puede decir que toca en casa, y no sólo porque sea vecino de la ciudad, sino porque en ella se da cita la patria calamarista, esparcida durante el resto del año por distintos y recónditos lugares del país y que tienen a bien acercarse siempre que Andrés actúa en la capital. El Cantante tiene un público fiel y exquisito, rockero y tanguero, pirata y nostálgico... y que sobre todo vive los conciertos de una forma generosa, entregada y auténtica. Y si en esta ocasión la cita era dentro del marco del festival Metrorock, con una asistencia que rondaba las 15000 personas, se puede decir que Andrés y sus chicos impresionaron a las 15000 almas que por allí pululaban, ya que nunca vi un festival en el que el cabeza de cartel luciera tan abrumadoramente sus galones, obteniendo constantemente el reconocimiento de todo el público y de sus compañeros músicos.

Después de que un Melendi, huérfano de rastas pero con el mismo sonido canalla rumbero, abandonara el escenario, y alrededor de las 23h, salen los ovacionados “siete magníficos” a escena: Andrés rodeado de una banda que está engrasada, compacta y muy comprometida con las canciones y su música como si de un grupo se tratara. Y lo cierto es que si “el sonido Calamaro” siempre fue el de sus directos, con esta banda, en este momento, suena más Calamaro que nunca.

Además el Salmón está en un gran momento. Da la sensación de que, cual figura balompédica, te va a gambetear en cualquier momento con algún giro vocal o alguna vuelta de tuerca a sus temas. Que hace y deshace con total poderío en lo que germina y termina un set list que, de forma más que meritoria teniendo en cuenta lo rebosado de su cancionero y la cantidad de temas significativos que tiene, deja satisfechos a todos. Un Andrés activo, animoso y bailón, que canta al frente del escenario en una amplia gama de registros, a veces a lo AC/DC, otras a lo Syd Barret o a lo Jobim (sentimental en Los aviones), disparando en esta era “AK47” con balas de plata a quemarropa.

Comienzan por El salmón, a capella, con todos los músicos cantando el inicio del tema. Un sorprendente arranque para luego romper a sonar unas guitarras que no cesarían de cobrar protagonismo a lo largo de todo el concierto, acaso aparcadas un instante para paladear de la mano del maestro Tito Dávila, a solas con Andrés, la sección tanguera interpretando Jugar con fuego y Los mareados.

Se suceden los temas de una Lengua popular, su último disco, aún húmeda por su reciente publicación pero sin embargo coreada por la multitud: Los chicos, Mi gin tonic, Carnaval de Brasil, La espuma de las orillas o Minibar, suenan eléctricos y potentes, con nuevos matices y coros consiguiendo un papel protagonista en el nutrido repertorio en directo del argentino.

Tiempo hay para Rodrigazos como A los ojos, Todavía una canción de amor, Sin documentos o el himno Canal 69; temas de Alta suciedad como Loco (enlazada con Corte del Huracán de El Palacio de las Flores), Elvis está vivo, Crímenes perfectos, Me arde, Flaca o la que da título al disco, que añadidas a las de El salmón y Honestidad brutal redondean un repertorio perfecto.

Los músicos con Calamaro dejan fluir su musicalidad y muestran el enorme talento que tienen porque evidencian una química muy especial, una magia de la que sólo puede emanar buena vibra, y porque la música de Andrés así lo permite. Es un lujo que tanto los ilustres José Niño Bruno, batería de Andrés desde el 99, como Candy Caramelo, bajista desde Los Rodríguez en el 92, consagren su inspiradísimo groove y swing respectivamente, a los temas de Andrés. Además Candy protagoniza el primer dueto de la noche, interpretando con una envolvente voz, a lo Elvis, su rockandrollera versión del tema de Andrés Elvis está vivo. Un momento emocionante al ver a ambos cantar juntos sobre un escenario que han compartido durante tantos años.

Con una de las bases rítmicas más sólidas del rock en castellano, el trío de guitarras, con la cuarta de Andrés en ocasiones (sobrecogedor su sólo en El día de la mujer mundial), campa a sus anchas, alternándose en solos bien hilados y arrebatadores tanto Diego García como Julián Kanevsky en guitarras eléctricas, dos de los guitarristas más avispados de este país, jóvenes expertos, talentosos y estudiosos del sonido de la guitarra, de las raíces del blues, del country y de la música tradicional. Con el acompañamiento en guitarra del “nuevo Caramelo de la banda” Geny Galo, hermano de Candy, se aprecia un importante aporte coral, fundamental en los temas de Andrés, luciendo una magnífica voz en el momento en que Andrés le presenta.

Seguido al instante tanguero llega la ocasión, habitual en esta gira, del segundo dueto de la noche, y Andrés presenta al crooner del rock torero, al elegante Jaime Urrutia, que se destapó interpretando con su inconfundible estilo los temas Te quiero igual, de la casa, y Cuatro rosas, de su propia cosecha.

El argentino es un referente a la hora de escribir canciones por su forma única de grabar y componer, y también, visto lo visto, debe serlo a la hora de cantar y tocar rock en directo. Se mimetiza con el público de una forma conmovedora y consigue alcanzar en diversas ocasiones un clímax (destacables momentos en los temas Soy tuyo-Contigo, Chicas, Estadio Azteca, Flaca-El día que me quieras, Crímenes perfectos o Paloma con la que puso fin a la velada), un estado de emoción y excitación en el que la displicencia no tiene cabida y que hace que jamás se salga de un concierto suyo de la misma forma de la que se ha entrado.

“Nos vamos unos delinqüentes, ahora vienen otros”, así daba paso Andrés al sureño grupo de jarana flamenco rockanrolera Los Delinquëntes que despidieron la noche y el festival.

Hacía frío pero igual bajamos al suburbano metrorock, al glorioso infierno del rock, un poco, para dejarnos embaucar con la cálida emoción de vivir un concierto inolvidable de Don Andrés Calamaro.

Por Enrique Navarra
para Camisetas para todos

 

Otras crónicas:

Los rizos y las 'rastas' por Carlos Marcos, El País
El rock del Metrorock por Álvaro Cortina, El Mundo
El Metrorock triunfa con su propuesta más 'castiza' por César Peña, Terra

 

 

Comentarios AC

psi, humildad y arrogancia, agradecemos el fervor del respetable anoche presente y el cariño, y respeto, que nos convidan nuestros compañeros musicos, llamando la atencion el calor jerezano & la humildad del gañan asturiano : buena madera la de mis colegas y gracias porque el metro fue una avalancha de los mejores cumplidos que pueda soportar un musico : gloria y gratitud.

beso el suelo garrapatero donde toco siniestro total, la ultima vez que habia visto a julian andaba con un libro de ron hubbard, tengo mi kazoo de la frontera y la gratitud blindada despues del baño de rock afectos que nos brindamos, mis vecinos de madrid y nosotros (los musicos).

Andrés Calamaro

 

 

Miscelánea

Cartel 1

Cartel 2

 

 

Fotos

Fotos de Carlos García, Álvaro García, Daniel Pardo, Tharsis, Pedro Rubio, Virginia Muñoz y Marcelo Flores-Alzugaray