Datos técnicos

Concierto celebrado en el Estadio Charrúa de Montevideo (Uruguay), el lunes 10 de marzo de 2008, ante unos 17000 espectadores. Dos horas y cuarto de concierto, aproximadamente.

Andrés Calamaro en guitarra, teclados y voz, acompañado por Julián Kanevsky en guitarra, Diego García en guitarra, Tito Dávila en teclados, Candy "Caramelo" Avelló en bajo, José "Niño" Bruno en batería y Daniel Suárez y Carlos Sbarbati en coros.

Dani Umpi actuó como telonero.

 

 

Repertorio

El salmón
Los chicos
Tuyo siempre
Mi gin tonic
A los ojos
Carnaval de Brasil
Loco / Corte de huracán
Clonazepán y circo
Señal que te he perdido
Crímenes perfectos
La espuma de las orillas
Canalla
Ok perdón
Te quiero igual
Lo que no existe más
Los aviones
Soy tuyo
Los mareados
Estadio Azteca
5 minutos más (minibar)
Crucifícame
Horarios esclavos
El día de la mujer mundial
Me arde
Flaca
Alta suciedad

El tren de las 16
Costumbres argentinas
Canal 69
Paloma

 

 

Crónicas

Si 10 años después te vuelvo a encontrar... será en el Estadio Charrúa de Montevideo. Y así fue. Otra vez El Salmón llegó a su segunda patria, esta vez para mostrar su lengua popular junto con el repertorio más masivo y vigente, aun viniendo de épocas anteriores. La noche estaba fresca y despejada, aunque al agruparse la multitud en torno al rock pronto subió la temperatura... pues sobre las 21:50 horas Andrés subió al escenario para iniciar su arte. Vestido con gafas, campera de jean y un sombrero con visera muy particular, colgó su guitarra en sus hombros para saludar al Estadio que permanentemente coreaba su nombre.

El arranque fue con la versión Solari de El salmón y continuar con Los chicos, el nuevo "rock up" que levanta multitudes inevitablemente. El recorrido por La lengua popular no fue menos emocionante, ya que los montevideanos mostraron conocer las letras a la perfección, como si se tratase de himnos antiguos: Carnaval de Brasil, Soy tuyo, La espuma de las orillas y el supremo Minibar. No obstante, el poeta fértil hizo recordar que tiene en sus espaldas canciones que son huella musical en todo Latinoamérica y entregó Señal que te he perdido con una altísima actuación de Tito Dávila en teclados. Lo mismo puede decirse de las joyas salmonas como Lo que no existe más, Canalla, Horarios esclavos y Crucificame, que a mi entender son regalos históricos a la afición oriental.

Otros puntos altos fueron la combinación de Loco y Corte de Huracán, Costumbres Argentinas y la guiñada al "Carpo" Pappo Napolitano (quien el 10 de marzo hubiera cumplido 58 años) con El tren de las 16. Si a esto le sumamos la medicina infalible de los grandes hits que cualquier mortal conoce como Crímenes perfectos, Me arde, Los aviones, Clonazepán, Te quiero igual, Paloma o Flaca, el resultado es una noche inolvidable; hermosa para los nuevos calamarianos de la última hora, y muy especial para los Salmones coleccionistas más febriles.

Esperen lo mejor amigos argentinos, porque seguro que quedarán sorprendidos. Quienes estuvimos en diciembre en Buenos Aires, pudimos vivir en Montevideo un refresco genial en su repertorio y una saludable y profunda recorrida a El Salmón lo cual en lo personal resulta altamente positivo para público y artista.

Por Daniel Dacal
para Camisetas para todos

 

Otras crónicas:

Calamaro arrancó su gira en Uruguay por Matías Rótulo, Rock.com.ar
El salmón brindó "sus mejores pregones" por Eduardo Jesús West, Informe Uruguay
Calamaro y el sabor popular de su reencuentro en Montevideo por Sebastián Auyanet, El País

 

 

Comentarios AC

Anoche tocamos en el charrua de montevideo, secundados por el genial Dani Umpi, que nos cautivo y, ademas, me dejo un presente de cotillon y contenidos audiovisuales, como no pude darle un abrazo, y agradecerle personalmente, lo hago, solo de momento, a travex de este medium ... entonces : despues del prologo del unique Dani, salimos nosotros y desvirgamos la temporada 008 con un repertorio ligeramente distinto al de diciembre ... seguimos viaje con la gratitud intacta. Espero que las gentes, en el Charrua, se hayan encontrado con todo lo que esperaban ver, o escuchar. La cordialidad uruguaya si dijo presente con mayusculas, nos sentimos tratados con ternura y humanidad. y nos fuimos benditos por las ovaciones y la hospitalidad oriental. La orilla hermana : Gracias.

Andrés Calamaro

 

 

Fotos

Fotos de Daniel Dacal y Valeria Gaibisso (flickr.com/isys)