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Datos técnicos
Concierto celebrado en el Campus de la Universidad Pública
de Navarra de Pamplona (España),
el sábado 14 de junio de 2008, ante más de 4.000 espectadores.
Dos horas y media de concierto, aproximadamente.
Andrés Calamaro en guitarra, teclados y voz, acompañado
por Julián Kanevsky en guitarra, Diego García en guitarra,
Geny Galo Avello en guitarra, Tito Dávila en teclados,
Candy "Caramelo" Avello en bajo y José "Niño"
Bruno en batería.
Invitados: Niño Josele y Jaime Urrutia.
Calaña actuaron como grupo telonero.
Repertorio
El salmón
Los chicos
Tuyo siempre
Mi gin tonic
A los ojos
Carnaval de Brasil
Todavía una canción de amor
Chicas
Clonazepán y circo
Socio de la soledad
Ok perdón
La espuma de las orillas
5 minutos más (minibar)
La libertad
Lo que no existe más
El día de la mujer mundial
Los aviones
Jugar con fuego
Los mareados (con Niño Josele)
Estadio Azteca (con Niño Josele)
Te quiero igual (con Jaime Urrutia)
Cuatro rosas (con Jaime Urrutia)
Loco / Corte de huracán
Todo lo demás
Crucifícame
Horarios esclavos
Crímenes perfectos
Me arde
Flaca
Alta suciedad
Sur (con Niño Josele)
Soy tuyo
El calor del amor en un bar (con Jaime Urrutia)
Canal 69 (con Jaime Urrutia)
Paloma (con Jaime Urrutia)
Crónicas
Dice Andrés en su comentario tras el concierto, en su blog,
que probablemente ha sido uno de los mejores conciertos de su vida.
Yo estoy en condiciones de decir, al menos, que ha sido el mejor
de los siete que he podido ver desde aquel regreso a España
en una fría noche del noviembre de Donosti. No por nada en
especial, y a la vez por todo. Por su saber estar en el escenario,
por la forma de hacer nueva cada canción, reinterpretándose
a sí mismo, cambiando el tono, la melodía, algunas
palabras. Por nunca dejar de sorprendernos a los que le seguimos
desde hace tantos años. Por hacernos estremecer, sonreír,
llorar, saltar y querer detener el tiempo. También por hacer
un homenaje a la palabra MÚSICA, en mayúsculas, gracias
en muy buena parte a la banda de lujo que lo acompaña, unos
músicos elegantes que saben el sonido que Andrés busca
y saben dárselo. A él y a nosotros que escuchamos,
que vemos, que sentimos. Además ayudó que el sonido
en la noche navarra, al aire libre, fue más que perfecto.
Uno de los grandes aciertos de estas últimas giras está
siendo el repertorio. Una combinación perfecta entre los
clásicos que siempre perdurarán (como Flaca,
Paloma o Crímenes
perfectos, que suena mejor que nunca) y aquellas canciones
que, tal vez no tan conocidas para el gran público, son verdaderas
joyas que los seguidores de siempre sabemos agradecer con la mayor
de nuestras emociones. Canciones que, aparentemente escondidas entre
discos tan extensos como Honestidad brutal
o El salmón, van asomando poco
a poco para llegar a tener su momento de gloria, su versión
en directo. Es así como, después de siete u ocho años
de su publicación, hemos podido vibrar con Crucifícame,
Lo que no existe más, Chicas.
Es así también como, tras tantísimo tiempo,
se han recuperado del baúl recuerdos como A
los ojos, Todavía una canción
de amor, Socio de la soledad,
El día de la mujer mundial,
Todo lo demás. Por si esto fuera
poco, La lengua popular y todo su nuevo
arcoiris de sonidos ha llegado a España en esta gira, creando
himnos en vivo como Carnaval de Brasil,
Soy tuyo o Los
chicos.
En Pamplona, Calamaro dio todo eso y además lo hizo en forma
de regalo. Un regalo que incluía giros mágicos en
sus canciones que fueron una delicia para todos los que pudimos
escucharlos. No me canso de decirlo porque a mi parecer esto fue
lo que convirtió a este concierto en especial. Supongo que
es difícil que un músico sorprenda a alguien que le
escucha desde tantos años atrás, pero Calamaro y su
banda lo consiguieron en Pamplona. Si a esto le agregamos la increíble
habilidad de Niño Josele para poner los pelos de punta o
el carisma de Jaime Urrutia, nos queda como resultado una noche
inolvidable.
Fue el concierto en el que sonaron más canciones de toda
la gira, 35 para ser exactos (36 si separamos Loco
y Corte de huracán). Pero fue
más que eso, porque esta banda sabe honrar a los maestros
y traer sus himnos de todos los tiempos para terminar de redondear
canciones. Son los casos, por citar algunos ejemplos, de Take
a walk on the wild side (tras Carnaval
de Brasil), Just my imagination
(tras Ok perdón), No
woman no cry (tras Te quiero igual)
o Contigo (tras Soy
tuyo).
Genial "fin del principio", como dijo Calamaro. Queremos
más, tendremos más. Y estamos seguros de que el siguiente
volverá a ser el mejor, no puede ser de otra forma.
Por Diego Masa (Camisetas para todos)
Otras crónicas:
Triunfo
de la honestidad rockera de Calamaro por J. Óscar Beorlegui,
Diario de Noticias
Andrés
Calamaro reúne a más de 4.000 jóvenes en la
UPNA por Ainhoa Piudo, Diario de Navarra
Comentarios AC
Anoche tocamos en Pamplona, con frio y con gloria ..
Vino Jaime y vino Niño Josele y tocamos (cantamos) todo lo
que podemos dar
de nosotros ... Lo senti buenisimo y tenia caudales de pirotecnia
vocal, ademas tocar rodeado de cracks es un lujo y mayor motivo
para intentar cantar animalizado.
Ideal el final del principio ... (del tour por la peninsula y las
islas, las españas)
probablemente, uno de los mejores conciertos de mi vida !!
Andrés Calamaro
Miscelánea
Invitación
Cartel
Fotos
Fotos de Eduardo Buxens, Hireen,
Kike
Balenzategui, Alba Beltrán, Rubén Araico y Karmele
B.
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