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Datos técnicos
Concierto celebrado en el Coliseo General Romiñahui de Quito
(Ecuador) , el jueves 23 de octubre de 2008, ante más
de 8.000 espectadores. Dos horas y cuarto de concierto, aproximadamente.
Andrés Calamaro en guitarra, teclados y voz, acompañado
por Julián Kanevsky en guitarra, Diego García en guitarra,
Geny Galo Avello en guitarra, Tito Dávila en teclados,
Candy "Caramelo" Avello en bajo y José "Niño"
Bruno en batería.
Repertorio
El salmón
Los chicos
Tuyo siempre
Mi gin tonic
A los ojos
Carnaval de Brasil
Todavía una canción de amor
Chicas
5 minutos más
La espuma de las orillas
Elvis está vivo (dúo con Candy Caramelo)
Quién asó la manteca
Soy tuyo
El día de la mujer mundial
Los aviones
Jugar con fuego
Los mareados
Copa rota
Estadio Azteca
Te quiero igual
Loco / Corte de huracán
Todo lo demás
Crímenes perfectos
Me arde
Alta suciedad
Volver / Flaca
Inolvidable
Sin documentos
Canal 69
Paloma
Crónicas
Jueves 23 de octubre. Fecha esperada hacía más de
6 meses cuando se anunció que Andrés tocaría
por primera vez en su carrera en Ecuador.
Vivir este concierto empezó para mí meses atrás,
desde estar pendiente a la fecha en que saldrían las entradas
a la venta, la confirmación del recinto, auspicios y demás.
Compré mi entrada a primera fila el mismo día que
salieron a la venta. No era para menos. Cuando tenía apenas
unos 12 años empecé a seguir a Los Rodríguez,
pasé por Alta suciedad, pero
el que marcó el vínculo fue Honestidad
brutal.
Hice hasta lo imposible y pude asistir a la rueda de prensa que
dio el día anterior. Increíble la sensación
cuando Andrés salió a escena. De negro y con bufanda
Salmón. Estaba tan cerca que fue difícil no evidenciar
la emoción intensa que sentía. Después de todo,
frente a mi estaba el autor de muchos temas que me han acompañado
prácticamente desde mi niñez.
Volviendo al concierto, llegué al recinto a las 19h00 y
no tardé mucho en ingresar. Pese a tener acceso garantizado
a primera fila no podía demorar, lo había esperado
por muchos años y no habían precauciones que sobren.
Se supondría que un artista local abriría el concierto,
pensaba yo, ¿no es demasiada responsabilidad tocar antes
que el Salmón? Parece la organización compartía
el criterio. A las 20h15 se apagaron las luces y desde atrás
del escenario lo vi caminar. Fue el primero en salir a escena seguido
por su banda. Sin mucho decir se enfundaron sus instrumentos y a
capella frente a 10.000 personas aproximadamente recitaron los primeros
versos de El salmón. ¡Qué
electrizante momento desenchufado! Y luego las guitarras a toda
potencia, todo el coliseo a saltar y sentir por las venas la irreverencia
del pez guerrero. Una declaración de principios.
Sin respiro las guitarras muy afiladas de la banda arrancaron con
otro potente tema. Eléctrico. Rock de estadio. Y el mítico
"loroloroloro"
Los chicos.
Quizás peque de abuso de emotividad pero es innegable el
escalofrío que recorrió mi cuerpo. El opener de La
lengua popular conmovió al recinto entero. Andrés
y la banda muy propios, muy en su guión. ¡Cómo
imaginar lo que estaba por venir!
"Buenas Noches Quito"
saludó Andrés,
la gente saltaba y no paraba de corear "Olé, olé,
olé
Andrés
Andrés
",
dejó de lado la Torocaster y a ritmo de cumbia empezó
ante la sorpresa de los presentes Tuyo siempre;
quienes no se habían encendido con los dos temas anteriores
no pudieron ya resistirse a este gancho al corazón. Coreando
a gritos, sintiéndonos parte de El
regreso. Sintiendo ahora las pasiones que despierta la música
del Salmón, mientras todos gritábamos: "porque
yo no te voy a olvidar
".
No había tiempo para pensar dos veces ni repasar sensación
alguna. Esto era un ataque directo a la médula y sin concesiones
empezó a sonar Mi gin tonic.
En mi mente recordaba el deseo que todos pedimos siempre que pasa
un tren. Andrés y la banda se iban liberando en escena. A
los ojos puso a gritar a TODOS los presentes sin excepción,
el carisma del "grupo del siglo pasado" de Andrelo no
dejo asistente sin conmocionar. Impecables guitarras. Andrés
sobrado en las voces, sin duda el mejor Andrés era el que
teníamos en frente.
Post vértigo desatado, un cambio de velocidad, a ritmo de
balada soft-rock sonó el Carnaval de
Brasil, con delicadeza, impecable. Sembrando dudas sobre
el origen de las musas y certezas sobre la calidad de la banda.
Andrés empezaba a soltarse, la parte final de la canción
ya sirvió de lienzo para que el Salmón nos mostrara
su rango y estampa.
Mientras mi corazón latía con estrépito, yo
sin descuidar ningún detalle trataba de memorizarlos todos
para poder escribirlos hoy. Viaje en el tiempo al Palabras
más, palabras menos, la genial contribución
lírica de Joaquín Sabina, que la repasa en ese tributo
sentimental Calamaro querido: Todavía
una canción de amor. Se me corrieron las lágrimas,
no era la primera vez en este concierto. Viví un viaje en
el tiempo que me remontó a mi adolescencia. Quienes estuvimos
en primera fila no cesamos de saltar, todos estábamos tratando
de decirle a alguien que nos desesperamos de esperarla, que tenemos
una deuda, que debemos una canción de amor.
El coliseo entero tuvo su momento de respiro. Los que preferimos
el vicio, la música y el amor, no. Para nosotros fue esa
joya oculta en El salmón, Chicas,
los pocos que la cantamos, nos sentimos desgarrados. Personalmente
uno de los momentos más intensos del concierto, Andrés
jugando con la letra, "dicen los más viejos de bar:
relax
". Se sentía ya que Andrés estaba
encontrando esa química con el público. Chaqueta fuera
y CHOSEN estampado en su camiseta. Sin duda el elegido. Un auténtico
encantador de fieras.
5 minutos más es lo que pedíamos
todos cuando nos envolvió con este ya auténtico himno.
Toda la gente bailaba esta canción y Andrés se acercaba
a la gente y jugaba con ellos. Todos nos tocamos el pecho señalando
el corazón. Juro que si pudiera mataría por 5 minutos
más, sin olvidar el guiño a Mi
funeral 11. Tras el frenesí provocado, nos sumió
en la Espuma de las orillas, de ritmo
coqueto y muy festivo. Quizás la gente no estaba aún
tan comprometida con La lengua; los que si estábamos casi
cantábamos con alivio las canciones que nos cuentan que el
Salmón está vivo, sano y feliz. Tampoco nosotros tenemos
ya espinas clavadas en el corazón.
Uff
primera para. Presentación de la banda. Tras una
inquieta y divertida improvisación, Andrés convertido
en un showman, con absoluto dominio escénico improvisaba
melodías para presentar a cada uno de los miembros de la
banda: Julián Kanevsky, Candy Caramelo, Tito Dávila,
"Niño" Bruno, Diego García y Geny Galo Avello,
con quién enganchó la improvisación con Me
gusta ese tajo. Andrés estaba ya a sus anchas e hizo
las delicias de los presentes con bailes y modos que solo conseguían
encantar aún más a todo el coliseo.
Desde la versión del disco de Candy Caramelo, a dúo
con éste Elvis está vivo.
Mucho más rockera y veloz. Con un coro acelerado a gusto
salmoniano, insuperable el detalle Elvis a cargo de Andrés:
"Are you lonesome tonight?"
Gente saltando, ese
es el resultado de las coqueterías de El Cantante con el
público.
Andrés retomó la Torocaster, a ritmo de funky-blues
sonaron las notas de otra perla del Alta suciedad,
para mí, que venía leyendo los repertorios de la gira,
una auténtica sorpresa ¿Quién
asó la manteca?, fue el momento para que el público
más ortodoxo descanse. Yo no tuve respiro, ¿quién
no ha sentido alguna vez tragarse una bolsa de cemento? Es cierto
que el centro del espectáculo es Andrés, pero me atrevo
a decir que sin esa banda, el resultado no sería el mismo.
En una máquina engrasada y potente, que se las sabe de todas,
todas.
Dejando de lado su guitarra, de nuevo Andrés en su vena
más vocal, y ese poema que es Soy tuyo.
Sospecho que algunos podemos habernos enamorado más con esta
maravilla. Esa mezcla de pasión y ternura, de sabores consumados,
de latidos vivos. Nuevamente sentí mis ojos empañarse,
y ¿cómo no? De la forma más sorpresiva inscribió
los versos de Contigo lo que ocasionó
el auténtico delirio del público. No estoy exagerando.
Fue perfecta, inolvidable, casi cierro los ojos y puedo escuchar
al Comandante liderando los gritos frenéticos de la gente.
Y si quería hacerme llorar, lo consiguió. Desde mi
primer disco de Andrés, Honestidad
Brutal, nos llegó El día
de la mujer mundial. Tan cruda y densa como siempre, con
esas guitarras que de distorsión nos cuentan desesperación,
y la voz tan deliberadamente nasal de su interpretación.
Tiene varios personajes vocales que interpreta en sus canciones.
Un ídolo. Siempre frase de colección: "no entendí
si ibas a ser libre o esclava, no entendí si fui tu dueño
o un borracho que pasaba". Como todo un versado en las arenas
del rock, nos guió de la desesperación de la mujer
mundial a un clásico de Marley, I shot
the sheriff, todos nos preguntamos cómo consigue fluir
libremente por sus referentes sin menguar el espíritu contracorriente.
Más Honestidad brutal, en bossa
nova
mientras por afuera pasan Los aviones,
con anécdota incluida Andrés equivocándose
en la letra pero sin hacerlo notar. "Me olvidé de avisar,
no te voy a llamar
mientras por afuera pasan los aviones
.
A quién le importa.
Y la formidable sección tanguera. Un amigo mío dice:
"quién para cantar un tango como un argentino",
es verdad, es verdad. Con cuerdas y Tito Dávila en el piano,
la composición del dúo Calamaro/Mores Jugar
con fuego, sin exagerar más recuerdos de adolescencia.
Gritamos todos: "Tengo cuatro claveles, uno por cada motivo
",
¡qué interpretación tan sentimental y sentida!
Y como cereza el inmortal: "para vos
reina
".
Toda esta sección fue un bocatto di cardinale. Los
mareados tan febril, tan íntima y con despecho "hoy
estás entrando en mi pasado" reza la letra, una invitación
a saborear el amor perdido.
Cuando todos ya pedíamos Azteca, Andrés nos mostró
que él sabe manejar los tiempos y desde Disco
pirata nos trajo la inmortal pieza de De Jesús. Copa
rota. Nuevamente toda la gente la coreó y cantó
"Mozo, sírveme la copa rota
". Tengo particulares
recuerdos infantiles con esta canción. Nadie me advirtió
de esto, era una sorpresa bendita. Y ahora cuando era apropiado
sonaron las notas del himno que marcó la vuelta de Andrés:
Estadio Azteca. La locura desatada
con la canción anterior no menguó y solo se proyectó
aún más. Toda la gente saltaba y gritaba esta canción
con aporte del Cuino, y cuando nunca lo esperé, aunque si
lo soñé, Andrés recitó los versos del
Martín Fierro: "Gracias le doy a la Virgen, Gracias
le doy al Señor, porque entre tanto rigor y habiendo perdido
tanto, no perdí mi amor al canto ni mi voz como cantor".
A decir verdad, desde la primera canción el concierto estaba
ya pagado para mi. Esto había ya superado mis expectativas.
Volvemos al rock. Te quiero igual
desató la emoción de los presentes, uno de los cortes
más difundidos de Andrés, en la cuál es ya
un clásico que recite unos versos de El
día que me quieras de Gardel. Otro guiño a
Marley, esta balada rock termina enganchando al reggae de No
woman no cry y Three little birds.
No hay nada de que preocuparse, todo estará bien. Primero
lo queremos igual.
Más Alta suciedad, la del lío
del porrito: Loco. ¡Quién
no se imaginó en el parque sentado a solas, con un porrito
y filosofando sobre la duración del tiempo! Excelente manera
de involucrar en la sección rítmica de esta canción
con Corte de huracán, es una
lástima como pasó para algunos desapercibido El
palacio de las flores. Mi voz no tuvo respiro, era mi primera
vez en un concierto de Andrés y no podía escatimar
gritos que descarguen toda la energía que tenía guardada.
A lo mejor resulta mejor así.
Siguiendo con Alta suciedad y esa
postal: "te vi quemando el pasaporte con rabia
".
Todo lo demás. No entiendo aún
de donde saca Andrés esa voz soberbia que luego de haberlo
visto en concierto puedo decir que no recibe tratamiento en estudio.
Lo que oímos es el Andrés de verdad. Sin perder ritmo
uno de los himnos máximos de la tristeza de amor: Crímenes
perfectos. Muy íntima y coreada a rabiar por la gente.
Uno de los instantes más sensibles del concierto, con un
Andrés entregado que no ocultaba su rostro de sorpresa al
ver tanta lealtad entre gente de un país que nunca antes
había visitado.
"Estaba hablando con la hermana de una chica ecuatoriana
"
Andrés de rodillas frente a mí y mi novia diciéndonos
eso. Candy y Julián detrás "con empanadas y vino".
Me arde, sin problemas con la nena
y un público exhausto y feliz. Momento para uno de los instantes
mas heavy de la noche. Un riff potentísimo y la maquinaria
a máxima potencia. Espectacular base rítmica del Niño
Bruno y Candy Avello. Alta suciedad
con espacio al virtuosismo de las guitarras de la banda. Un clímax
total, Andrés dando las gracias y jugando a Jim Morrison
simulando un fellatio a la guitarra de Diego García. Un ganador
total del escenario.
Manejo soberbio de las emociones de la gente. Desde El
cantante, inspirado, cantó Volver,
mostrando como conviven juntas una potente canción de rock
y un tango. Había Andrés hablado sobre esto en su
rueda de prensa, y en ese instante mostró cómo se
hace. A todos encantó con el cambio. Y para despedirse, el
más grande éxito comercial del Calamar: Flaca.
No debo negarlo, lloré otra vez. Nunca pensé que esta
canción en vivo me iba a brindar esto. Toda la gente cantó,
sin excepción, el que menos se sabía esta. La gente
tarareaba la melodía que sabíamos era la despedida,
entre tristezas y satisfacción, un concierto increíble
y el fin de la velada. "No me claves tus puñales",
esas palabras están grabadas ya en el cancionero popular
latinoamericano. Sin duda una de las inmortales canciones del rock
en español.
"Gracias Quito, muchas gracias
nos despedimos, buenas
noches
" dijo Andrés mientras abandonaba el escenario
en compañía de su banda. La gente no paró de
saltar gritando "Olé, olé, olé
Andrés
Andrés
".
No debimos esperar ni cinco minutos. Andrés respondió
al calor de la gente diciendo: "valen tanto, tanto, tanto esos
aplausos, el cariño, el respeto
". Con una instrumentación
casi nula, Andrés al volver nos regaló un inolvidable
bolero: Inolvidable. Con giros de tuerca
a la letra que deliberados o sin intención solo consiguieron
conmover a los presentes, Andrés acostado en el escenario
cantando. Otra sorpresa del repertorio. Me preguntaba entonces y
me pregunto ahora, ¿merecíamos tanto por tan poco?
Flaca es a Andrés, lo que Sin
Documentos es a Los Rodríguez. Gente abrazada, llorando,
gritando: "porque sí, porque sí, porque sí
".
Esta canción es piedra angular en la construcción
de la leyenda viva que es hoy Andrés Calamaro. Otro de los
instantes en que no quedó una garganta intacta en el coliseo.
Un coliseo repleto de fans que vivían cada una de las canciones.
Más rock desde Los Rodríguez: Canal
69. Un festín de guitarras rockeras y canallas que
servían de fondo mientras Andrés bailaba al más
puro estilo de un Sex Symbol, una parodia del rock star muy elegantemente
interpretada, un Andrés por sobre todo sincero, sin poses
y con absoluta entrega.
Manos a la Torocaster, una toalla negra encima y las primeras notas
del riff que me toca la médula de los huesos. Tantas frases
perfectas juntas en una misma canción, un himno entre los
fans: Paloma. Ahora sí, sintiendo
el verídico dolor de saber que es el final, que acababa de
cumplir un sueño que tuve hace tiempo. ¡Qué
maravilla! La letra arrancada de El regreso
con tributo a Pappo y Miguel Abuelo. Andrés tocándose
el pecho mientras cantaba: "te cambio tu corazón por
el mío para mirarlo y mirarlo". El pecho henchido de
felicidad y la voz que me dejaba mientras Andrés seguía
intacto en escena. Más espacio para guitarras virtuosas y
sensibles, Andrés despidiéndose, abrazando a cada
uno de los miembros de su banda. Con gratitud en sus ojos mientras
quienes lo veíamos por primera vez gritábamos: "¡Gracias
Andrés!"
Andrés y sus músicos se tomaron de la mano y en una
extendida venia se despidieron después de una entregada noche;
un público, una banda entregada. La cereza del helado estaba
por venir: al despedirse el "Niño" Bruno lanzó
una de sus baquetas al público y para mi sorpresa, se acercó
hacia donde estaba, se agachó, me miró y me obsequió
la otra baqueta. No podía creerlo, no la lanzó, no
la mandó a nadie más, se acercó y me la regaló
a mí. Supongo las bendiciones vienen en distintas formas,
y hoy está guardada en un lugar muy especial donde conservo
mis tesoros.
Hay tanto que me gustaría volver a vivir
Si pudiera
mataría por 5 minutos más
Por Paúl Urquiza
para Camisetas para todos
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cantó 30 temas sin parar por El Comercio
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salmón que cantó en "lengua popular"
por Galo Betancourt, El Telégrafo
Comentarios AC
Bien Quito !! Gracias tambien a los que viajaron para vernos !!
... Por lo visto estamos benditos con incondicionales, acepto como
cosa natural que existan gentes, entre el resto del publico, que
no sepan todos les temas de memoria, acepto con gratitud y sorpresa
encontrar fieles, tan generoso publico de calidad, en paises donde
antes nunca habiamos venido a cantar ... Quito fue un concierto
especial ... creo que arrancamos mas atenuados, jugando con las
melodias sin abusar del rango, con el paso del recital las melodias
fueron encontrando lugares insospechados, arriba y abajo, con potencia
y con actitud, la banda, que decir, como un tanque groove ...
Es mi responsabilidad dejar a la gente conforme, despues de todo
pagaron entradas bastante caras, y cantar bien ... mejor que antes
... sacar pecho y ponerle el moño a otro recital muy bueno
! ... nos divertimos tocando para ustedes, nos regalaron tormentas
de aplausos, vi la gratitud en sus ojos y eso es muy proximo a la
glory alleluyah, fueron un publico irreprochable, y nosotros tocamos
inspirados, inventando, disfrutandolo ... Hicimos un recital muy
bueno ... Que es de todos ... y esta flotando en el viento ... hasta
que you tube capture algun instante.
Bueno, si, termine cantando satanico ... nobleza obliga.
Andrés Calamaro
Miscelánea
Entrada
(gracias a Paúl Urquiza)
Fotos
Fotos de Paúl Navarrete, Paúl Urquiza y algunas cedidas
por Andrés Calamaro
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