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Datos técnicos
Concierto celebrado en el Polideportivo Pisuerga de Valladolid
(España), el sábado 30 de agosto de 2008, ante
más de 3000 espectadores. Dos horas y cuarto de concierto,
aproximadamente.
Andrés Calamaro en guitarra y voz, acompañado por
Julián Kanevsky en guitarra, Diego García en guitarra,
Geny Galo Avello en guitarra, Tito Dávila en teclados,
Candy "Caramelo" Avello en bajo y José "Niño"
Bruno en batería.
Invitado: Jaime Urrutia.
Dhera Dun actuaron como grupo telonero.
Repertorio
El salmón
Los chicos
Tuyo siempre
Mi gin tonic
A los ojos
Carnaval de Brasil
Todavía una canción de amor
Ok perdón
5 minutos más
La espuma de las orillas
Elvis está vivo (dúo con Candy Caramelo)
Lo que no existe más
El día de la mujer mundial
Los aviones
Jugar con fuego
Los mareados
Estadio Azteca
Te quiero igual (con Jaime Urrutia)
El calor del amor en un bar (con Jaime Urrutia)
Loco / Corte de huracán
Todo lo demás
Crucifícame
Horarios esclavos
Crímenes perfectos
Me arde
Flaca
Alta suciedad
Sin documentos
Canal 69
Paloma
Crónicas
Siempre es especial que tu artista preferido toque en tu ciudad.
Las horas de carretera para asistir a otros conciertos se transforman
en quince minutos de agradable paseo hasta el recinto. Un Polideportivo
Pisuerga, a la orilla del río que le da nombre, que, si bien
no es el lugar más idóneo para este tipo de eventos
por su acústica, la noche del 30 de agosto olvidó
por un momento el baloncesto para convertirse en un mar de manos
alzadas y gritos ensordecedores coreando a un artista: Andrés
Calamaro.
El espectáculo se hizo esperar. La apertura de puertas se
retrasó casi dos horas debido a los problemas eléctricos
que se produjeron en el interior del Pisuerga, con cortes de luz
incluidos, que no facilitaron para nada el trabajo de los técnicos.
Es verdaderamente preocupante la falta de un recinto a la altura
de estos acontecimientos en una ciudad como Valladolid, pero el
público y los músicos supieron hacer frente a las
circunstancias y terminaron por ofrecer un concierto antológico,
de esos que siempre se recuerdan, de esos que nunca se olvidan.
Poco después de la apertura de puertas hicieron acto de
presencia sobre el escenario Dhera Dun. Se trata de un grupo vallisoletano
que realiza un pop-rock psicodélico en el que se entreve
un amplio abanico de influencias, aunque las más destacables
tal vez sean la de George Harrison y la de The Beatles en torno
al Sgt. Peppers. Estuvieron acompañados por Baluji
Shrivastav, el prestigioso sitarista indio, y el resultado fue más
que positivo, cumpliendo a la perfección el cometido de unos
teloneros: entretener y dar a conocer nueva música. Y en
su caso entretuvieron, haciendo la espera algo más corta,
y además hicieron buena música. Más no se les
puede pedir.
Pocos minutos después de las 23 horas se apagaron las luces
y salió a escena Calamaro, que saludó a los asistentes
mientras se preparaban sus compañeros. Se colgó la
mítica Teletoro y se dio comienzo al concierto, como viene
siendo habitual, con El salmón
y, acto seguido, sin mediar palabra, la eléctrica Los
chicos. No hubo variaciones representativas en el repertorio
con respecto a lo visto en Almendralejo y Murcia. Simplemente, algún
leve cambio en el orden y alguna canción suprimida entre
las más de 30 que componen el setlist, tal vez buscando "el
concierto redondo", atendiendo a sus impresiones propias en
los anteriores conciertos. Y lo cierto es que el repertorio es uno
de los grandes puntos fuertes de esta gira.
En los primeros compases del recital el público fue aclimatándose.
Los saltos y los gritos (en definitiva, los momentos de locura propiciados
por el rock), aunque numerosos, todavía no eran compartidos
por todos en las primeras canciones. No hubo que esperar mucho,
sin embargo, para arrancar la euforia de todos los asistentes, y
para ello no fue necesario más que brindar dos viejos himnos
como A los ojos y, sobre todo, Todavía
una canción de amor, que hicieron bajar a la pista
a buena parte de la gente que se había sentado inicialmente
en las gradas. A partir de ahí, una entrega total por ambas
partes invadió el Pisuerga y comenzó a fraguarse la
comunión entre público y banda. Fue una grata sorpresa
para mí, como pucelano, ver cómo el público
participaba tan activamente en la fiesta. Por supuesto, el ambiente
se encontraba lejos de las cotas inalcanzables de emoción
que se suelen dar en Argentina, pero se lograron salvar con solvencia
ciertas barreras, acabándose con la tradición aquella
que habla sobre la frialdad de los castellanos. El respetable dio
tanto calor a la noche como los mejores públicos, y es un
hecho objetivo compartido por muchas más personas. Los mayores
momentos de emoción llegaron con canciones como Estadio
Azteca, Te quiero igual, la
recuperada en esta gira Sin documentos,
Paloma en el cierre o Flaca
con su parte final instrumental coreada hasta romper los tímpanos.
Los más conocedores tuvieron sus momentos de gozo con temas
como Lo que no existe más, Crucifícame
u Horarios esclavos. Especialmente
bien sonaron Crímenes perfectos
y El día de la mujer mundial.
En esta última se produjo uno de los momentos mágicos
de la noche, cuando al final se enlazó (de forma totalmente
improvisada, según supe después) con I
shot the sheriff, por primera vez desde hace nueve años,
cuando la banda solía hacer ese enlace entre las dos canciones
en la gira de Honestidad brutal.
Si a la entrega total por parte del público le unimos una
banda cada vez más rodada, integrada por auténticos
profesionales, domadores exquisitos de la música más
salvaje, el resultado acaba siendo, como ya dije anteriormente,
un concierto para no olvidar. He llenado muchos renglones anteriormente
hablando de estos músicos y realmente se lo merecen. Es puro
espectáculo lo que ofrecen sobre el escenario. La presentación
de la banda se convirtió una vez más en un desfile
de estrellas. Especial ovación, una de las mayores de la
noche, se llevó José Bruno, nuestro querido Niño
Bruno, "vallisoletano, pucelano, de vuestra tierra", como
lo presentó Calamaro. Además se contó, una
vez más, con la lujosa colaboración de Jaime Urrutia,
que salió para interpretar Te quiero
igual y El calor del amor en un bar
y acabó cantando abrazado a Calamaro en un momento para la
historia.
Y, como último ingrediente, a todo esto unimos un Calamaro
inspirado, que vive sus mejores días profesionalmente y que
disfruta cada parte del concierto como si fuese única. Un
Calamaro que cuida más que nunca su garganta y nos regala
notas imposibles, las benditas diabluras vocales, que en su medida
justa aportan el condimento necesario para redondear la actuación.
Un Calamaro al que se le ve radiante, feliz y dispuesto a dar al
público todo lo que el público le da a él.
Un Calamaro agradecido en todo momento con la gente que asistió
al evento.
En definitiva, hubo tiempo para el desenfreno, para quedarse con
la boca abierta, para emocionarse (Paloma
siempre tocará la fibra). Incluso hubo tiempo para la risa,
cuando Andrés recordó el cumpleaños de Michael
Jackson y se lanzó a cantar el estribillo de Billie Jean
imitando los bailes del americano. Hubo tiempo para disfrutar de
estos artistas que parecen no tener límite, mejorando cada
concierto. Pero como dice la canción de Vox Dei en esos versos
que recordó cantando Andrés durante el concierto,
todo tiene un final, todo termina.
Valladolid nunca lo olvidará y estoy seguro de que ellos
tampoco.
Por Diego Masa (Camisetas para todos)
Otras crónicas:
La
hermandad Calamaro por V.M.V., El Norte de Castilla
Calamaro
se reencuentra con Urrutia al calor del amor en un bar por EFE,
Público
Comentarios AC
parece que, una vex max, brindamos, y nos brindamos, mucho &
bien en pucela :
la banda quiere seguir mejorando y el publico, todos y en todas
partes, es aquello con lo que soñamos, despiertos y durmiendo,
los musicos de rock !!
potencia y ... todo bien en la tierra de joseph kid bruno, el vallisoletano,
que ya venia inspirado de mu-murcia !!
thank you , lord ... por darnos este trabajo tan bonito !
pucela rocks y lord james urrutia se subio para cantar x dos veces
Andrés Calamaro
Fotos
Fotos de Henar Sastre, Sara Velasco, Sara Muñoyerro, Manuel
Aires, Alejandra Mimbrero y Camisetas para
todos
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