Andrés Calamaro, el artista argentino de la década
El suplemento No del diario Página 12 ha convocado a 141 músicos que han elegido a la figura más influyente de la música argentina de la década que acaba. Y el más votado por los propios artistas ha sido Andrés Calamaro, por delante de Luis Alberto Spinetta y Peter Capusotto.Calamaro es el Artista argentino de la década tras recibir 15 votos llegados de Lucio De Caro (Nikita Nipone), Fernando Blanco, Ale, El Festival de los Viajes, Charlie Desidney, Maldito Flanders, Pepe Céspedes, Pablo Coniglio (Shaila), Fernando "Rifle" Pandolfi (Mil Hormigas), Ramiro Cerezo (Pier), Mono (Kapanga), De Bueyes, Pablo Marchetti (Conjunto Falopa), Walas (Massacre) y Juan Zorlak (Anima Triple).
Otras categorías han sido votadas, y El salmón ha obtenido el segundo puesto en Disco argentino de la década, después de haber recibido 7 votos (incluyendo el propio voto de Andrés) y situarse tras Jessico de Babasónicos.
Con motivo de la elección, No a realizado una interesante entrevista a Calamaro, en la que repasa la década y relata así lo acontecido en ella:
Fue mi “decadrón”; la empecé en ácido y herido por un bate de “hardball” sin remaches, reinventamos la pasión laica para el mito de El Salmón que solamente nadaba contra la corriente, fui narcotraficante, fui el poeta de los gangsters y yonqui, entré con un “Dr. Sampler” al principado flamenco, sacrifiqué un burro, me fumé hasta el cristal de las pipas, dormí en la escalera una Navidad y volví en primera clase, viajando al lado de un amigo con un corazón valuado en 200 millones de dólares, la amistad de Pappo me sostenía y aprendí a nunca quedarme sin el aliento del día siguiente, me dejé llevar por los Decadentes y la psicofarmacia, unos músicos de Parque Leloir (que creía conocer de alguna parte) me llevaron a Mendoza en autobús, cuando volví (en jet privado) seguía sin creer que tanto regreso era posible; promediando la década ya estaba intacto, en pleno uso de mis facultades psicomotrices; pedí prestados grupos musicales a Ariel, a Paco de Lucía, a Emerson Fittipaldi y reuní mi vieja banda como iluminado por el rayo misterioso de John Belushi; cuando abrí los ojos, miles de muchachas estaban en los hombros de alguien cantando Paloma; hace una semana encontré lo que estaba buscando, lo que había buscado en la ceniza de cada porro y en las balas de los suicidas: La Lucille de David Lebon; el rock del rico Luna Park había cumplido su superlógico ciclo, el fin del mundo estaba servido.
Leer la entrevista de Página 12
Todas las votaciones han sido publicadas de forma transparente y se pueden consultar en el siguiente enlace.
Se premia así la trayectoria desde la oscuridad de Deep Camboya en las sesiones de El salmón hasta los llenos totales en los últimos conciertos de este 2009. Una década en la que esta página ha sido, en su mayor parte, testigo activo y compañera de viaje. Enhorabuena, Andrés.
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