El baterista Jose "Niño" Bruno acaba de editar un interesante y espectacular libro sobre los maestros de la batería y sus mejores grabaciones, titulado Baterías y canciones que incluye un capitulo sobre Andrés Calamaro y Alta suciedad. Un volumen de 240 páginas con más de 300 fotos en el que se analiza el estilo, las técnicas y la trayectoria de muchos de los grandes bateristas, vistos a través de sus grabaciones más significativas.

Bruno acaba de estrenar página web (www.josebruno.com) y también ha comenzado una importante gira con Fito & Fitipaldis, en cuyo último disco Bruno ha tocado aportando su buen saber desde los tambores. Además, próximamente continuará sus colaboraciones con el maestro Calamaro.

 

 

 

 

Camisetas para todos: ¿Cómo surge esta idea de hacer un libro sobre los grandes bateristas hablando de lo que tocan en discos clásicos?

José Bruno: Mi forma de entender la batería es como parte de un contexto musical. Empecé a tocar porque me interesaba un estilo de música en concreto, quería tocar esa música y descubrí que tenía cierta facilidad con la batería. Después mis gustos musicales se ampliaron. Quería tocar lo que escuchaba en los discos de los Clash y los Ramones pero también en los discos de Yes y King Crimson. Sigo intentándolo (risas…). Me fui a vivir a Madrid en al año 85 porque quería ser baterista. Empecé trabajando de pinchadiscos en bares de rock donde ponía cosas muy variadas: Duke Ellington, Velvet Underground, Gilberto Gil, Deep Purple, todo mezclado, mientras mantuviera el mismo tempo a la gente le gustaba escuchar distintas sonoridades. En el año 87 quería estudiar batería en serio y fui a Estados Unidos, me quedé 3 años. Desde entonces siempre he comprado cualquier método o revista sobre baterista que he visto. Cuando escucho un buen disco, quiero saber quién es el baterista que lo grabó, con que otra gente ha tocado, cuáles son sus influencias, qué equipo utiliza, etc. En este libro he conjugado mi interés por los discos y por la batería que es mi forma de entender y disfrutar de la música.

 

CPT: ¿Cómo definirías este libro tan interesante? No es un método... tampoco son biografías... has metido varias entrevistas...

JB: El libro básicamente tiene tres lecturas. La primera es entretenimiento: el libro lo puede leer cualquiera que no sea baterista ni músico y tiene una lectura fácil y amena con anécdotas e información interesante, encontrar este tono narrativo fue una de mis prioridades. También tiene una lectura divulgativa que aporta datos sobre grabaciones importantes, vidas y trayectorias de los músicos y los rasgos representativos, a nivel social, de diferentes estilos de música popular. La tercera lectura es didáctica ya que también cuento las técnicas de las que se han servido los grandes bateristas para desarrollar su estilo. La lección más importante que los bateristas pueden aprender de este libro es que después de conocer los ingredientes del estilo y la trayectoria de un montón de grandes bateristas, se van a sentir más seguros y libres a la hora de desarrollar su propia individualidad y van a poder definir, con más seguridad, su propio proyecto creativo.

 

 

 

 

CPT: Cuéntanos de qué bateristas hablas en tu libro.

JB: El libro se divide en 25 capítulos que corresponden a 25 discos clásicos. Uno de ellos es Alta Suciedad. Los capítulos están agrupados en 5 grandes bloques. El primero es el de los inclasificables, donde aparecen los músicos de estudio como Gadd, Keltner, Chambers o Jordan capaces de adaptarse a cualquier tipo de situación musical con un domino técnico y una versatilidad sorprendentes. La segunda parte son tres entrevistas a Pedro Barceló, Vicente Climent (que tocó con Andrés en Honestidad Brutal) y Alex Acuña que nos hablan de sus técnicas de estudio en sus grabaciones favoritas y su visión personal del instrumento. Estas entrevistas salieron publicadas en Todo Percusión. La tercera parte del libro, está dedicada a los maestros del rock como Bonham, Mitchell, Moon, Ringo, Copeland, Bruford, etc, que derrocharon creatividad al frente de los mejores grupos de la historia del rock. La cuarta parte está dedicada a la música negra de gente como James Brown, Willie Dixon, Herbie Hancock, Tower of Power etc, que con sus discos nos dieron la mejor definición posible de lo que es un buen groove. Por último analizo el estilo y la trayectoria de cuatro de los grandes bateristas de jazz: Art Blakey, Max Roach, Elvin Jones y Tony Williams considerados como los grandes estilistas de la improvisación jazzística. Todos los bateristas que aparecen en estas grabaciones y muchos otros de los que también hablo, tienen la particularidad de que aunque aprendieron a tocar imitando lo que tocaban otros, siempre mantuvieron una visión propia y un sentido claro de que querían hacer las cosas a su manera y por eso terminaron creando su propia forma de tocar, su propio estilo. Y éste es el mensaje del libro.

 

CPT: ¿Cuáles son tus intenciones de cara a promocionar del libro?

JB: Bueno, creo que escribí este libro para mí, porque quería poner por escrito mis conocimientos almacenados de una forma libre después de más de 20 años tocando, escuchando discos y leyendo sobre otros bateristas. El resultado es un libro que tiene su hueco en la biblioteca de cualquier baterista o aficionado a la música en general y en ese sentido estoy muy contento con el resultado. Para promocionarlo estoy haciendo, por toda España, seminarios organizados por Yamaha Drums y el libro está disponible en mi página web: www.josebruno.com y en librerías especializadas.

 

 

 

 

 

CPT: El Salmón conjuga el trabajo Calamaro en su portaestudio casero con la grabación con sus músicos en el estudio. ¿Qué nos puedes contar de estas sesiones?

JB: Terminamos de girar en diciembre del 99 en Argentina y a finales de marzo Calamaro volvió a Madrid con más de 300 canciones grabadas en casettes. Nos encontramos en un hotel y escuchamos canciones toda la noche. Era evidente que una pequeña pieza interpretada solamente con guitarra española, caja de ritmos y voces titulada El Salmón, contenía la esencia conceptual y musical del mejor rock de todos los tiempos y lugares. La idea sonaba genial y te dejaba preguntándote por que a nadie, a Keith Richards por ejemplo, no se le había ocurrido antes el paralelismo entre la actitud rockera más comprometida y ese aguerrido pez. No estaba todo inventado. Pasamos un mes escuchando canciones que sorprendieron, unas por su simpatía y otras por su desgarro, incluso a su propio autor.
Desde los primeros días de Mayo a los primeros de Agosto, estuvimos grabando a una media de 10 horas al día (sólo descansamos algún domingo).Andrés siempre era el primero en llegar y el último en irse del estudio. Para los estándares de una grabación normal aquello era una locura sin precedente en la historia del rock : cientos de canciones que intentábamos clasificar y dividir en varios grupos, supongo que por aquello de divide y vencerás, pero las canciones fueron más fuertes o más listas y se mantuvieron unidas contra corriente, viento y marea.
Ignoro si Andrés sabía a donde nos dirigíamos, pero llegamos a muy buen puerto. Una mañana pasé a buscarlo al hotel donde se hospedaba y me mostró "el invento" en su forma más artesanal: quitando la bandeja interior de una caja normal de cd, se pueden meter 5 cd´s en esa misma caja y rompiendo uno de los cantos de la caja, se puede dejar la caja cerrada y deslizar los 5 cd´s en su interior. Distribuyendo 22 canciones en cada cd entrarían 110 canciones, algunas menos de las que ya llevábamos grabadas. Así fue cómo me contó Andrés por primera vez el proyecto salmónico.

Convertido ya en todo un clásico, es un privilegio para mi haber participado en esta grabación única, histórica y referencia obligada del rock de todos los tiempos. Y como buena obra maestra con mayúsculas que es, El Salmón en el momento de su publicación fue duramente criticado por los mismos que tiempo después, y quizá después de haberse tomado el tiempo para escucharlo lo alabaron. "Nadie critico a Picasso porque el Guernica era muy grande y en blanco y negro", creo haber escuchado decir a alguien alguna vez. Pero el tiempo hizo justicia y ahora, seis años después, El Salmón está donde se merece.

 

CPT: Ciudadano Pesado, de El Salmón es el único tema firmado por ti y Calamaro con la colaboración de Andy Chango. ¿Cómo surgió esta canción?

JB: Andrés es muy generoso y me incluyó como autor de este tema, pero desconozco las razones. La canción surgió en una improvisación en estudio durante uno de esos días que apetecía más divertirse y jugar, que enfrentarnos a la seriedad que imponía el material grabado en aquellas casettes. Recuerdo que era un sábado y nadie más vino al estudio, estábamos los tres y Pepo, el técnico. Fue muy divertido participar y nos alegró la tarde a todos, después me sorprendió que Andrés me incluyera en los créditos; yo sólo toqué la batería. Fue muy generoso por su parte.

 

 

 

 

CPT: En 1999 empezaste a girar con Calamaro. ¿Cómo empezó esta colaboración? ¿Cómo es él en la carretera? ¿Es tan exigente con su trabajo en directo como se comenta?

JB: Yo tenía un sueño, y una sola estrategia para cumplirlo: pensar en él hasta que se cumpliera. Creo que si piensas mucho en algo termina ocurriendo. El 22 de Mayo del 99 estaba en la sala Bikini de Barcelona tocando con Andy Chango, iba como sustituto del baterista Tony Jurado, acababa de conocer a Candy y Guille al que ya conocía del ambiente de Malasaña, también estaba en la banda. Era la primera vez que tocaba con Chango. Al terminar el concierto Candy me dijo que si aceptaría una gira con Andrés Calamaro. Recuerdo que me pellizqué una pierna. Necesitaban un baterista para empezar a ensayar en breve y girar el resto del año. El lunes siguiente estaba sentado en mi batería en un sótano cerca de la calle Pez en frente de Andrés Calamaro. Creo que nadie se enteró, pero lloré tocando Flaca. Se había cumplido mi sueño.

Después, Candy me contó que Andrés le había preguntado que batería usaba yo y cuando le dijo que una Rogers antigua, a Andrés le pareció interesante. Al ensayo llevé un platillo flat-ride igual al que usa Charlie Watts y Andrés también apreció y comentó este detalle. Recuerdo que ese día hablamos del saxofonista Eric Dolphy y del clarinetista Mezz Merrow y su libro "La rabía de vivir". Me sorprendió la amplia cultura musical que manejaba Andrés.

No recuerdo que Andrés nunca me diera instrucciones de tocar algo concreto, al contrario, en un ensayo toqué unos compases de un ritmo New Orleáns y Andrés se arrancó tocando Alta Suciedad que ya siempre tocaríamos con ese ritmo. Y, ahora que recuerdo, sí es cierto que durante los primeros ensayos Andrés me pidió que tocara más adornos y más fills (redobles) en las canciones. Que te pidan que toques más, siempre es un halago, lo malo es que te pidan que no toques tanto.
Después, grabando El Salmón, las instrucciones de Andrés eran del tipo: "Esta canción ya es suficientemente triste, intenta añadirle un poco de alegría" y otro tipo de comentarios musicales y encaminados a la búsqueda de la atmósfera perfecta para la canción, pero nunca comentó aspectos técnicos del instrumento.

En general creo que a Andrés las cosas técnicas le aburren. No le gusta repetir una canción, ni repasar un estribillo o una estrofa a no ser que sea absolutamente necesario. A Andrés le gusta divertirse tocando, hacer versiones diferentes de sus propios temas, tocar con alegría y tal vez hacer "Te quiero igual" a ritmo de reggae, por poner un ejemplo y reírse un rato con los músicos. El perfeccionismo técnico creo que le aburre, aunque en cierta forma también le interesa y él como pianista es técnicamente muy bueno.
En la carretera Andrés grababa cada concierto, lo escuchaba varias veces y felicitaba a los músicos por cosas concretas que había escuchado en la grabación. Nunca le escuché un sólo comentario negativo. Recuerdo ir alguna vez a su habitación después del concierto y él ya estaba escuchado el show, que después volvía a escuchar al día siguiente.

 

CPT: Después de 7 años, en el 2006, has vuelto a compartir escenario con Andrés. ¿Cómo ha sido vivir en primera persona el reencuentro Ariel-Andrés? ¿Has notado en este último mucho cambio desde la gira del 99?

JB: Este año pasado tuve la suerte y el honor de tocar en el grupo de Ariel Rot, uno de los grandes rockeros en castellano por calidad y veteranía. Ariel me decía que yo era el primer baterista con el que giraba al que no le tenía que explicar quien era Ringo y Charlie Watts. Estaba muy contento. En los viajes hablamos mucho de música y literatura. También quiso que hiciera un solo en cada concierto, aunque yo no soy un baterista de hacer solos, pero él disfrutaba. Cuando llegó la oportunidad de que Andrés se uniera a la banda de Ariel para unos conciertos, yo tuve que rechazar algunas ofertas comerciales que ya tenía concertadas para el verano porque coincidían las fechas de la reunión y no quise perder la oportunidad de volver a tocar con Andrés.

En la forma de trabajar la música, Andrés y Ariel son diametralmente opuestos, razón por la cual es lógico pensar que en algún momento de sus trayectorias fueron complementarios y socios perfectos. Ariel es muy cerebral, piensa todo mucho, es un perfeccionista y su perfeccionismo ha dado y seguirá dando muy buenos frutos. Le gusta dar muchas instrucciones concretas y técnicas a los músicos, y a veces sus indicaciones pueden resultar contradictorias y difíciles de entender porque basa todo en su propia subjetividad y hablar e intentar definir la percepción musical propia es muy complicado, porque es hablar de una abstracción. Ariel tiene un oído polifónico y puede escuchar lo que toca cada instrumento simultáneamente y sabe de cada instrumento lo suficiente como para poder dirigirlo. Ésta es una cualidad muy admirable que no he visto en ningún otro artista. Ariel estaba muy emocionado con la reunión con Andrés, para él fue algo muy importante, especialmente el primer concierto en Valladolid, pasó unos días muy nervioso.
Andrés, como te contaba antes, es diferente. Es muy cuidadoso e inteligente eligiendo a sus músicos, pero después les deja tocar lo que ellos quieran, quiere que disfruten de las canciones, que tocar música sea una celebración, eso es que lo que yo he visto siempre. Si pones tu alma y tu alegría a Andrés le parece todo genial.

Cualquiera que haya estado a su lado sabe que Andrés es un genio, y punto. Su sola presencia transmite fuerza, como me dijo Fito Cabrales: "cuando hablas con Calamaro te da la sensación de que estas hablando con Dalí o un genio de ese calibre". No lo sé explicar con palabras. Yo no he tocado con Dylan ni con Coltrane pero los músicos que sí han tocado con ellos cuentan lo mismo que hemos sentido los que hemos estado cerca de Andrés, y es que la genialidad se palpa en el aire, hagas lo que hagas, toques lo que toques, tienes la sensación de estar haciendo algo único e inolvidable y todo lo que ocurre queda impregnado de esa magia que él desprende y que a él le gusta tomarse en broma y desafiarla con indiferencia y sentido del humor, pero también con seriedad; como él mismo dice en la canción "Nada que tengas que esperar llega": "con desprecio y entrega". Desde fuera, aunque él es siempre muy humilde, da la impresión de que sabe lo que tiene. Y maneja esa genialidad, yo me atrevería a decir casi mística, a mitad de camino entre Buda y Elvis, queriendo divertirse con ella, sin querer agarrarla ni poseerla…… quiere jugar con ella. Quiere vivirla.

Creo que podría escribir un libro entero partiendo de mi interpretación de las letras de sus canciones pero no te quiero aburrir. Tengo un mini ensayo pensado sobre la letra de Somos Feos que te contaré otro día, my dear Diego.

 

 

 

 

CPT: Calamaro es...

JB: ……honestidad brutal.

 

CPT: ¿Crees entonces que éste es el disco que mejor lo representa?

J.B.: Me refiero a su actitud, todo lo que Andrés ha hecho y hará, guste o disguste, es lo que él siente que tiene que hacer. No hay trampa ni cartón. Aunque mi disco favorito sea El Salmón (cantidad obliga) y mi canción favorita Somos Feos, creo que desde Honestidad Brutal todos los discos de AC bien podrían haberse titulado Honestidad Brutal 2, Honestidad Brutal 3…. etc. por que en concepto y esencia son eso. Sin duda.

Después de una obra colosal como es Alta Suciedad, AC bien podría haberse dedicado a sacar cómodamente un disco cada año y medio, grabado con los mejores músicos y la mejor producción Made in USA, y haberse dejado arrastrar por el agradable bienestar del star sistem; de las mejores y más afortunadas estrellas de la industria del disco. Y aburguesarse con dignidad, como sólo los mejores pueden permitirse. Estamos hablando de Alta Suciedad, que da para eso y más.

Pero afortunadamente para nosotros, y esto es algo que su público siempre le tendremos que agradecer, se inclinó por the walk on the wild side y por la honestidad de una forma brutal. Inventó y eligió su propia ruta: la del salmón. Y fiel a su instinto de artesano musical, se midió con los tangueros de renombre, y con los jazzeros de NY, y con los gitanos, y regresó de la luna, y volvió al tango, y se mezcló con sus maestros de rock argentino clásico y continua queriendo y siendo para hacer más y mejor, como sólo él sabe, y como sólo él puede. Según mis cálculos en el año 007 esperamos lo que sería el Honestidad Brutal 07, pero el maestro es siempre imprevisible.

Tolstói dijo que la música actúa sobre nuestra capacidad para imaginar emociones. Lo que no está claro es por qué determinada combinación de notas nos emocionan de una forma y otra combinación de notas de otra. De cualquier manera, cuánto le debemos a AC, amigo Diego, por tantas emociones que nos ha hecho vivir, revivir, descubrir, olvidar y recordar para siempre. Cuantas cosas que nosotros intuíamos y que él supo expresar con su voz. Somos feos pero tenemos sus canciones.

Si me lo permites, no me quiero despedir sin mandar un saludo a mis amigos Henry Salmónico y Victor Eclipsado. ¡Salud!

 

 

 

 

 

 

 

 

Con motivo de esta entrevista quisimos pedirle a Andrés unas palabras dedicadas al Niño Bruno

Andrés Calamaro escribe:

JOSÉ BRUNO
es un genio
un grandísimo compañero
y camarada

un elemento muy positivo en una banda
más que un baterista, un músico
que escucha y piensa
y que lee

un intelectual de la música
un músico intelectual

un amigo

niño bruno eres formidable

showman, músico que siente de verdad
memoria viviente de la historia de la música
y de la bateria música

es mucho más que compases
es música